El descanso es fundamental para que nuestro rendimiento, tanto mental como físico, sea el óptimo. Ya se ha comentado que una de las hipótesis más aceptadas sobre la función del sueño es contribuir a la recuperación de las reservas energéticas cerebrales.
Durante el descanso también se produce una recuperación a nivel corporal que permite la reparación de tejidos dañados y la restauración de las reservas energéticas, especialmente si se practica algún deporte de manera intensa, pero también si se practica de manera moderada.
El sueño y el deporte son dos elementos que se retroalimentan, ya que el ejercicio físico ayuda a que tengamos un mejor descanso e, igualmente, un mejor descanso nos permite tener un mejor rendimiento físico.
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